Noticia de El Mundo:
Las 'malas prácticas' de los becarios de la Universidad Complutense
Los estudiantes de periodismo de la Universidad Complutense de Madrid
(UCM) se han cansado de las trabas que, dicen, la Universidad les pone
para poder iniciarse en el mundo laboral. Así es como ha nacido la petición
en Change.org #GratisNoTrabajo, en la que se pide a la facultad de
Ciencias de la Información que elimine las ofertas de prácticas sin
remuneración. La iniciativa parece ir tomando forma; en menos de dos
semanas lleva 18.300 firmas de apoyo.
En esta universidad, las prácticas, que se realizan de manera optativa, se gestionan a través de la página web del COIE,
el órgano intermediario entre la facultad, la empresa y el alumno. Las
tres partes tienen que suscribir un convenio para que las prácticas se
lleven a cabo.
Hasta aquí parece un sistema ideal, pero lo que ha
llevado a Eduardo Robaina a arrancar el proyecto de #GratisNoTrabajo ha
sido la cantidad de prácticas ofrecidas por las que el estudiante no recibirá ni un euro
a cambio. "Sólo queremos cobrar un salario que reconozca nuestro
esfuerzo, y no tener que trabajar en horarios de hasta jornada completa
sin recibir ni un mísero euro ", reza la petición. "¿A quién le parece
justo algo así?", aludiendo a que los estudiantes tienen también unas
necesidades y unos gastos que cubrir.
Como señala el último
estudio sobre jóvenes y empleabilidad llevado a cabo por la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con datos de 2013 a
12.900 jóvenes de entre 18 y 35 años de 28 países de la Unión Europea, los españoles son los becarios peor pagados de la Unión Europea.
Sólo
cuatro de cada 10 estudiantes reciben algún tipo de compensación
económica por su trabajo. Y, aunque el BOE deje en el aire la regulación
sobre la remuneración de los becarios -"los estudiantes tendrán, en los
casos en que así se estipule, derecho a la aportación económica de la
entidad colaboradora, en concepto de bolsa o ayuda al estudio"-, la OCDE
alerta del riesgo existente en España de abusar de este modelo.
Tal
y como proclama la petición, los jóvenes periodistas no contemplan
quedarse a observar impasibles la devaluación de la carrera que han
elegido como futura profesión. E. P. tiene 21 años y su experiencia,
como las de tantos otros, dista mucho de ser "de naturaleza formativa".
"En la empresa todos los empleados son becarios menos
tres personas, los dueños", afirma. "Hay dos tipos de becarios: los que
van jornada intensiva y cobran, y los que no cobran, que van cuatro
horas de lunes a viernes", como es su caso. Denuncia además, que la UCM
no se puso en contacto con ella para firmar el convenio obligatorio.
Otro
caso es el de Alberto Fanego, fotoperiodista de 23 años que también
tuvo problemas con la universidad a la hora de que ésta le reconociera
en forma de créditos sus prácticas en un medio digital, al final "tanto
la universidad como la empresa se llevan un dinero por haber firmado mi convenio", asegura.
Desde la Federación de Asociaciones de la Prensa en España (FAPE),
el vicepresidente, Aurelio Martín, reconoce que el problema de las
prácticas para estudiantes de periodismo va más allá de cobrar o no
dinero por el trabajo que se realiza. "Cuando se ocupa un puesto de
trabajo, se tiene un horario fijo y una responsabilidad, ya no puede ser
denominado trabajo en prácticas, sobrepasa los límites estipulados",
explica. Denuncian que en muchas ocasiones, sobre todo en verano, "bajo
el disfraz de las prácticas, los becarios sustituyen a la plantilla".
La posición de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), en palabras de su presidenta, Victoria Prego, es también de absoluto apoyo a los alumnos. La situación es "intolerable",
asegura. "Hay que reclamar que las prácticas se paguen, aunque sea en
una pequeña proporción". "Las universidades se han acoplado a unas
condiciones inadmisibles motivadas por la crisis". La APM se ha
movilizado activamente con la campaña en redes sociales.
Según fuentes de la Universidad Complutense, ésta expresa su total "simpatía con el sentir general de la petición",
alegando que se trabaja ya en una "profunda reorganización y mejora de
la gestión de las prácticas", en la que habrá representación estudiantil
para "evitar abusos y definir un código de actuación conjunto para este
tipo de prácticas", asegura.
Mientras estas prácticas se sigan ofertando, los estudiantes deberán escoger
entre trabajar gratis o aceptando trabajos que nada tienen que ver con
su formación, en los que al menos ganan un salario con el que
mantenerse.